“Cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que sólo corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación; estamos hablando de injerencia. Y México —que se oiga claro, que se oiga fuerte— no acepta injerencias. Somos un país libre, independiente y soberano.”
Así lo dijo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al encabezar el mensaje de rendición de cuentas a dos años del triunfo democrático desde el Monumento a la Revolución.
La primera mandataria calificó como un hecho grave y sin precedentes en la historia de la relación bilateral la solicitud urgente del Departamento de Justicia —ocurrida el 28 de abril— de detención y extradición de diez funcionarios mexicanos en activo sin presentar pruebas.
Por ello, cuestionó si existe interés legítimo en ayudar a México en materia de seguridad.
“O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026. ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?”
Afirmó que es legítimo dudar del verdadero propósito, ya que “primero vienen por unos, luego por otros, hasta que las oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector de México. Eso no lo podemos permitir”.
La jefa del Ejecutivo federal subrayó que el gobierno nunca defenderá la corrupción, y muestra de ello es que la Fiscalía General de la República (FGR) ha procedido contra autoridades de todos los partidos cuando existen pruebas de vínculos con actividades criminales.
Además, en México se redujo 49 por ciento el delito de homicidio doloso y 20 por ciento los delitos de alto impacto en 20 meses de gobierno.
“Colaboramos, nos coordinamos, pero nunca nos subordinamos ni nos subordinaremos.”
La presidenta manifestó que es indispensable que Estados Unidos detenga el tráfico ilegal de armas hacia México y advierta el grave problema de consumo de drogas en su territorio.
“Así como nosotros actuamos en el nuestro, ellos también deben romper las cadenas de distribución de drogas y el lavado de dinero que ocurre en Estados Unidos.
“La lucha contra la delincuencia organizada es responsabilidad compartida por todos los Estados, pero no puede ser excusa para debilitar principios fundamentales del derecho internacional.”
Luego de recordar que México no admite injerencia en asuntos internos, se refirió a la campaña mediática que se intensificó a raíz del lamentable fallecimiento de dos agentes estadounidenses no acreditados, quienes participaron en un operativo en Chihuahua durante el desmantelamiento de un laboratorio clandestino que ejecutó la FGR, institución que actualmente investiga posibles violaciones a la ley.
Puntualizó que la Constitución y la Ley de Seguridad establecen que ningún agente extranjero puede realizar tareas que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas.
Al señalar que hoy la soberanía no vive sólo en territorio, sino también en la información, llamó al pueblo a mantenerse alerta y no dejarse llevar por la nueva forma de manipulación que ocultan campañas millonarias en redes sociales.
“Detrás de ellas están sectores conservadores nacionales e internacionales; hoy, las formas de desestabilización promovidas por las derechas internacionales han cambiado un poco, pero no de propósito.”
Detalló que las operaciones de desinformación buscan erosionar gobiernos y movimientos y tienen capacidad de influencia sin precedentes, ya que buscan cambiar la percepción de la realidad.
Lamentó la actitud de una parte de la derecha entreguista que celebra y promueve presiones de políticos extranjeros, con tal de recuperar privilegios.
“Pero hay algo que no entienden: México ya cambió; nada ni nadie va a detener la transformación de nuestra patria. Esa es la nueva realidad.” – –
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