“Revelando la Revolución. Ecos del Pasado, Denuncias del Presente”

Publicado el 15 de mayo de 2026, 12:24

La Revolución Mexicana suele recordarse a través de imágenes ya conocidas, sin embargo, pocas veces esas fotografías se observan como algo más que un registro del pasado. A partir de esa inquietud surge “Revelando la Revolución. Ecos del pasado, denuncias del presente”, exposición inaugurada este jueves 14 de mayo de 2026 en el Museo Nacional de la Revolución, recinto perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, que propone mirar el archivo histórico como una conversación todavía abierta con las luchas sociales de nuestro tiempo.

 

Durante la inauguración, Alejandra Utrilla Hernández, directora del Museo Nacional de la Revolución, destacó la importancia de revisitar el imaginario nacional desde una mirada histórica a través del arte y recordó que esta muestra se abre en el marco del Día Internacional de los Museos, el cual se celebra el 18 de mayo.

 

“Este museo maneja un discurso muy difícil, que es la Revolución Mexicana, la podemos ver desde muchos ángulos, pero siempre el hecho de tener arte en este lugar ayuda a tener un actitud mejor”, afirmó.

 

En su turno, Liliana Nava Diosdado, curadora de la exposición, explicó que la exposición surge del interés por rendir homenaje a la cámara y las fotografías análogas de 1910, a través de una narrativa visual que entrelaza las historias de luchas del pasado con las de la actualidad.

 

"La idea es contar, a través de fotografías icónicas de la Revolución Mexicana, las narrativas de luchas, de movimientos sociales que se llevaron a cabo en ese momento, pero que resuenan en luchas que aún perviven en esta historia del tiempo presente", aseguró.

 

Como parte del contenido de la exposición, David Camorlinga, escultor y arquitecto, participó con una serie de esculturas de algunas de las personalidades más importantes de la Revolución Mexicana, destacó la importante tarea de continuar cuestionando la vigencia de los símbolos nacionales.

 

"La intención es acompañar esta lectura crítica de la Revolución, no como un mito cerrado, sino como una fuerza que continúa transformándose. Una fuerza que nos recuerda que la memoria no se hereda de manera pasiva, se construye, se defiende y se resignifica constantemente", compartió.

 

Por su parte, Vania Casasola Córdoba, directora del Archivo Casasola, subrayó la importancia del trabajo de preservación histórica que su familia ha sostenido durante tres generaciones. Explicó que el archivo comenzó a consolidarse gracias a la labor de su abuelo, Gustavo Casasola, quien primero documentó como reportero gráfico distintos episodios de la Revolución Mexicana y posteriormente dedicó gran parte de su vida a la edición y resguardo de este material visual. Asimismo, resaltó que dentro de la exposición se integra una de las cámaras originales utilizadas por Casasola, herramienta con la que registró algunos de los momentos más emblemáticos del México revolucionario.

 

La muestra transforma la Sala Medialuna del recinto en una especie de mapa emocional y político donde las imágenes revolucionarias dejan de funcionar únicamente como documentos históricos para convertirse en preguntas abiertas: ¿quiénes fueron recordados?, ¿quiénes quedaron fuera de la fotografía oficial?, ¿qué luchas siguen resonando más de un siglo después?

 

A lo largo del recorrido, el público se encuentra con cuatro ejes narrativos que conectan la Revolución con movimientos sociales contemporáneos. El primero está encabezado por un retrato de Emiliano Zapata y dialoga con las luchas de los pueblos y las resistencias territoriales; el segundo recupera la presencia de las Adelitas para reflexionar sobre los movimientos de mujeres y las disputas por la igualdad.

 

El tercero coloca la mirada en las infancias atravesadas por la violencia que se niegan a ser espectadoras y se suman a las luchas para conquistar sus derechos; mientras que el cuarto abre espacio a las disidencias a partir de la figura de Carmen Vélez, “La Generala”, cuestionando las narrativas tradicionales sobre género e identidad dentro de la historia oficial.

 

La exposición se compone de 21 fotografías históricas, cinco esculturas del artista David Camorlinga y piezas pertenecientes a la colección del recinto que permiten entrar al corazón material de la memoria visual del país, entre ellas destacan una cámara de fuelle de 1916, álbumes fotográficos de 1913 y 1921.

 

La muestra no busca idealizar la Revolución, sino abrir fisuras en el relato oficial para mirar también aquello que durante décadas permaneció fuera del encuadre: las mujeres convertidas en figuras secundarias, las infancias atravesadas por la violencia y las identidades disidentes borradas de la memoria pública.

 

“Revelando la Revolución. Ecos del pasado, denuncias del presente” permanecerá abierta al público hasta mediados de julio de 2026 en el Museo Nacional de la Revolución, ubicado en Plaza de la República s/n, colonia Tabacalera, Ciudad de México, debajo del Monumento a la Revolución.

 

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